Si estás acá es porque te elegí...


Este es un espacio personal donde convergen pensamientos y creaciones, un poco de lo que soy, de lo que pienso, de lo que he vivido, de como veo el mundo...

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Susana E. Buisson (Lakentsb)


domingo, 7 de febrero de 2010

REQUIEM (Por la niña que una vez fui)

Era una niña cuando llegaste a mis brazos. Vos ya venías con el  corazón cansado,
traías a cuestas un caparazón impenetrable, que se volvía increíblemente frágil en mis manos…


Nunca entendí tu acechar constante detrás de las cosas, tu necesidad de verme, tan sospechosa para otros, tan desencadenante de ternura para mí...


Tarde me di cuenta de que con la risa que me arrancabas en esas últimas horas del día, yo te espantaba de los ojos una sucesión interminable de fantasmas.


Nunca dudé de tus palabras.  Absorbí todos tus relatos con la misma intensidad - y el mismo respeto-.
Los graciosos y los tristes. Los  que a veces te nublaban la vista, impregnándote los ojos de un dolor desconocido para mí: yo era feliz.


Tu   dolor se me fue pegando poco a poco, primero en las manos, después en la piel.
Terminó metiéndose en algún lugar entre el pelo y las uñas, llenándome de una desesperación sorda por salvarte, sin saber bien de qué, cómo o de quién...


Sin ponerte nombres, sin tratar de definirte,  simplemente te recibí.

Aun  era una niña cuando te amé. Cuando amé el hombre cansado que se rendía en mis brazos al final del día. Cuando amé al  niño que tantas veces se asomaba  en la ternura de tus ojos claros…


Lloré tus miradas tristes en silencio,  dibujando en mis cuadernos todos tus fantasma.Tratando así de exorcizarte, de librarte de tus terrores . ¡Te leí tantas veces el alma sin preguntarte una palabra, quise tantas veces rescatarte!


Se que lo logré de a ratos. Se que hubo días enteros, - a veces horas-, en los que ya nada te daba miedo.
En los que éramos tan felices los dos,  casi hasta el infinito…


Y si nos asaltaba el silencio, era solo para amarnos sin palabras, para inundarnos de certezas de un mañana compartido. Deseando noches completas sin ausencias, atardeceres sin despedidas…


Aun no se si tu tragedia finalmente me alcanzó o todo fue una burla, un sueño,una ilusion creada en tus ojos que simplemente me atrapó.


Solo se que el dolor sigue siendo grande, tal vez más grande que tu miedo.
Ese miedo que a veces siento egoísta, y otras entiendo: es renuncia .


Era una niña cuando tu dolor me traspasó la vida en dos. A mi también me dolieron años enteros tus heridas. Me dolieron siempre más que las mías,  las que nunca conociste, las que jamás me acerqué para mostrarte,
preferí el silencio.


Aprendí a callar y a sangrar por dentro, a exorcizarme de tu recuerdo arrancándote despacio, con en esa constancia  terrible para las cosas que aprendí de vos... sin cansarme jamás de escribirte cada noche en mis cuadernos, encerrándote entre renglones,  lejos de mi cuerpo, para sentir así el dolor un poco menos…


¡y vos pensaste que simplemente me rendí a tu ausencia!  ¡Que fui Incapaz de cuestionar tus decisiones!

Esas que tomaste por los dos y separaron nuestros caminos para siempre…

 Era una niña cuando tuve que despedirte: mi primer amor, mi dolor más grande.
No supe siquiera mentir para retenerte, no supe enredarte con mi piel. 
Ni siquiera argumenté a tu silencio…


Se me quedaron en la piel todas tus marcas, se me quedaron en la voz todas las palabras,
las que no logré decirte,  las que dije cuando ya no estabas…


Se me quedaron en los oídos todas tus promesas, en los ojos todas las lágrimas…
las que me prometí jamás llorar en tu presencia.


Antes de que vos llegaras yo no necesitaba nada.
Antes de tu cuerpo,  nunca  supe lo que era tener los brazos vacíos.
Antes de tus besos , nunca supe que se podía tener fuego en los labios.
Antes de tu risa …nunca supe que se podía ser tan feliz en la vida.
Antes de tus abrazos no necesitaba refugios, no sabía que después de ellos tendría tanto frío.


Todavía ando buscando el camino desde que vengo de tus brazos.
Ya no se qué soy desde que estuviste conmigo, ni qué fue de la niña que era antes de encontrarte.

No se donde se escondió  la mujer en que me convertiste, la que te hizo tan feliz,
la que encontraste esperándote, la que jamás quisiste  que volviera a despedirse...

Este adiós repetido de nuevo me convierte en la niña triste que dejaste llorando aquella vez cuando partiste.


Susana Buisson. Febrero de 2009.

5 comentarios:

Hueco continuo/vacíos ajenos dijo...

Esto fue lo mas estremecedor que leí de vos Su, según mi óptica.
Desgarrador, siento que me voy a derretir, y no en llanto. Mis poros abiertos, inconclusos, no saben si sale o entra una terrible brisa amarga, envolvente, adictiva. A veces leo cosas que me dejan muda, hoy te leí y tengo tanto para decir. Y eso pasa pocas veces.

dardogon dijo...

muy buenos tus textos, en todos ellos aparece el dolor. saludos y cuidate

www.hojassueltasdesusanabuisson.blogspot.com dijo...

Gracias Dani por tu coment.
NO soy muy buena para responder comentarios. lo mio es pintar con palabras. A veces escribo jugando, otras escribo porque si no sale, mata, y siempre escribo para mí, el riesgo de compartirlo es lo que pueda producir en otros...lo bueno es que ayude a decir cosas que no encontraban la puerta... espero que algo de todo lo que hayas dicho a causa de esto haya quedado registrado! me gusta leerte!

Luciana dijo...

Se me han aguado los ojos.

Hermoso relato, aunque sin dudas, desgarrador. Pero han sido tan claros y palpables los sentimientos. Me han gustado mucho las frases. Creo que no he leído sentimientos tan claros y concisos antes.

Un beso grande!!

S-B dijo...

Gracias Luciana por tu comentario...
podria decir que: me gusta pintar, retratar... y que como no se hacerlo de otra forma...sale en palabras.