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Susana E. Buisson (Lakentsb)


miércoles, 11 de agosto de 2010

Anita Recuerda II. (La persistencia de la memoria)

Salvador Dali. La persistencia de la memoria.
Anita no quiere recordar. 
Abre los ojos, obligándose a mirar el mundo. Evitando a toda costa las imágenes de siempre, que se empeñan indelebles detrás de sus párpados cansados, sombreados ahora con ese diseño nuevo, recién descubierto. 

Anita se resiste como nunca a las palabras, luchando contra la inspiración que bulle como torrente, sin dar tregua. 
Anita nunca tiene tregua y ya no quiere recordar. 
No quiere saber sobre intensidad. No quiere saber sobre lazos extraños o presentirse en la distancia. No quiere creer en leerse la piel sin estar cerca, o saber exactamente lo que grita una mirada. 

Anita quiere que nada de eso exista. Lucha para convencerce de una vez por todas que algo así no es real. Destruye su mundo buscando que ya no queden pruebas. Intentando borrar de su mente aquel exacto momento en el que supo que para siempre sería él. 

Él... que como ella,  ha huido todo este tiempo y está tan lejos ¡y tan obviamente escondido! 
Siempre atravezando los mismos mares de distancia, siempre desfogando tempestades para agotar las llamas, siempre agotando la sangre para no sentir la nada... 
Como Anita, arrancando todas las raices para olvidar, como si con eso pudiera arrancar de la memoria el día en que supo que siempre sería ella... 

Y como si fuera burla, maldición o simple desgracia, solo basta con una simple briza perfumada para que todo vuelva a empezar y que la piel se altere...
Y que los ojos recuperen ese extraño brillo de nostalgia, el corazón se salte otra vez un latido y el tiempo se detenga otra vez, como siempre, ante el mismo nombre,  al oir la misma risa...  al recordar la misma voz... 

Anita ya no dice las palabras, ya no quiere. Solo siente la condena del recuerdo, como él...
Anita ahora vende las palabras, ya no intenta conservarlas. Tenerlas encerradas solo duele y esta harta del dolor. 
Anita compra silencios a cualquier precio, invierte todo en espacios vacíos, en lugares sin nombre... en fotos sin rostros.  

Se pierde en todos los lugares conocidos fingiendose ausente del mundo, se desliza como sombra, simulando olvidar lo que ya nadie recuerda... 

Susana Buisson 11 de Agosto de 2010.

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