Si estás acá es porque te elegí...


Este es un espacio personal donde convergen pensamientos y creaciones, un poco de lo que soy, de lo que pienso, de lo que he vivido, de como veo el mundo...

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Susana E. Buisson (Lakentsb)


lunes, 11 de abril de 2016

SHADOW IN BLUE



Te respiro.

Cierro los ojos y te inhalo.


Regodeándome en la sensación de tu deseo envolviéndome.

Sonriendo como una loca en medio de la acera,

No puedo verte pero lo se: estás, cerca. (tal vez viéndome desde atrás de la vidriera)

Acechando  mis pasos entre las cosas, 
desde tu escondite favorito donde una vez te descubrí. (Donde una y otra vez me prometo ya no ir a buscarte.)


Celebro.
Esta certeza de tu voluntad vencida por unos instantes
me roba una sonrisa.

La alegría me hace abrir los ojos y buscarte.


Tu sombra azul se diluye por encima de mi hombro como un fantasma.
El eco de tu voz resuena por todos mis espacios en una frase trivial, (una de esas excusas que usabas para acercarte a mi).



Me duele.
El recuerdo de tu sonrisa me golpea en oleadas,

Extasiándome y desgarrándome con la misma intensidad que tiene esta verdad:

ya no es, ya nada es...


Es un dolor sordo, 
que opaca los sonidos y enrarece el aire,

haciéndome consciente de todos  nuestros  pasos en estas aceras,

de todas las  veces que nos seguimos por la ciudad el uno al otro,

hasta que una vez sucedió  y nos encontramos.



Hubo un tiempo en que las tardes de otoño

estaban llenas de adrenalina y expectativa.

Contaminábamos todo con el sonido de nuestras risas,

y la gente se nos quedaba mirando bromear.


Silencio.
Cualquier palabra que dijéramos estaba bien

con tal de escucharnos la voz.
Cualquier historia que contáramos requería mirarnos uno al otro,
atentamente, intensamente.

Reiamos  de todo, 
radiantes e inconscientes,

capaces de olvidar todo lo demás los instantes suficientes


Despertar.
Comprender que queríamos mas. (A veces querer lo que no se nos es dado
solo precipita el caer en el abismo.)


Consciencia.
La ambicion genera codicia.

El deseo desmedido nos llena de fantasias,

la fantasia desatada lleva a la locura. (La locura llama la atención).


Realidad. 
La realidad nos obliga a ser cuerdos.

La cordura nos ata al silencio.



Te estoy mirando.

Ya no es tu sombra aventurera  siguiéndome,

fugándose tras mis pasos en un descuido de tu alma.


Son tus pasos, vienen hacia mí en la esquina,
finges no verme y te odio unos instantes.
Me esfuerzo para que pienses que no te vi, 
finjo que no siento toda esa energía al pasar a tu lado.

Camino como si la calle estuviera vacia. 

(Todo dura hasta el instante en que mi fracaso
se encuentra con tus ojos siguiéndome desde la acera de enfrente.)


Lloro por dentro de rabia mientras mis manos tocan las cosas que tocaste.

Le dejo una sonrisa al hombre del almacen ,

que hace instantes bebió tus palabras

 y desando mis pasos fingiendo que no estas ahi.




Es tu sombra azul la que extiende los brazos hasta tocarme
desde la acera de enfrente, (No tu rostro indiferente, con expresión concentrada y ausente)


 la que me sigue los pasos hasta que mi corazón estalla.





¿Hasta cuando tu sombra azul  me va a abrazar en las esquinas

y tus ojos van a fingir que no estoy ahí?


















A tus ojos. Susana Buisson (11-04-2016-OBRA REGISTRADA)

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